En este modelo se basa nuestro sistema económico, donde claramente existen —o deben existir— objetivos.
No acepto que se generalicen las críticas “a los empresarios” cuando algo en nuestra economía SOCIAL no opera. Puede haber algunos malos empresarios —y con malos me refiero a faltos de responsabilidad social—, pero son los menos. Más bien, creo que se trata de una mala gestión de ejecutivos que trabajan para los empresarios, y el error de estos últimos es delegar en ellos sin dimensionar el daño que dichos ejecutivos pueden causar.
Veo, poco a poco, buenos ejemplos de mejoras:
- Una cadena de combustibles suspendió la prohibición de incluir propinas al bombero cuando se pagaba con tarjeta de crédito. No tengo ninguna duda de que esa aberrante idea surgió de un mal incentivado ejecutivo, y no de los empresarios dueños de dicha gran empresa.
- Veo que CMPC ha abierto sus bosques para permitir que tantos disfruten de dichos entornos gratuitamente.
- Veo empresas mineras donando maquinarias y equipos para que sus vecinos mejoren ellos mismos el entorno de sus comunidades, además de brindar capacitación técnica a sus jóvenes habitantes.
- Vi, hace muchos años, la primera minera en insertarse en la comunidad de Antofagasta, BHP. La misma que introdujo igualdades básicas entre todos quienes allí laboran; contratistas, empleados, trabajadores, altos ejecutivos, etc. En aquella misma época Codelco Teniente tenia distintos comedores para almorzar dependiendo si eras Rol A. Rol B, Rol C o contratista.
- Veo, desde hace unos días, a la mayor forestal del país en una alianza estratégica para fortalecer la educación pública. Sí, EDUCACIÓN PÚBLICA. Junto a una universidad se enfocarán en un programa de liderazgo educativo para fortalecer las capacidades de los equipos directivos de los Servicios Locales de Educación Pública. No ves esto en las noticias. Solo tragedias.
Asumo que parte de estas mejoras se deben a la incorporación de nuevas generaciones a los directorios de estas empresas, que vienen con un gran y sano sentido de responsabilidad social.
Falta, aún falta. Aquí algunas aberraciones que ni periodistas ni políticos mencionan nunca. No apelo a ellos. Apelo a los empresarios y a la nueva generación de jóvenes, para que hagan ver a sus padres las vergüenzas que les generan ciertas medidas de ciertos ejecutivos.
- ¿Por qué se permite que, en avisos radiales de instituciones financieras, los mensajes de alerta respecto a la Garantía Estatal a los Depositos se digan “a toda velocidad”? ¿Qué opina la CMF?
- ¿Por qué se permite producir y comercializar líquidos de 800 cc o pesos de 800 grs? ¿Sabe la “Sra. Juanita” comparar precios, o se le dificulta? ¿No les parece idea de un pillín?
- ¿Por qué no podría una bencinera anunciar el valor de 800 cc de bencina en vez del litro? ¿Estará normado?
- ¿Por qué la Cámara de la Construcción premia a una empresa como «Sostenible» si esta misma empresa paga a sus proveedores a 90 días? ¿Será por su honestidad al decirles desde el primer minuto que pagará en 90 días, y no como otra Química chilena que sí paga las facturas dentro de 30 días, pero tramita a las empresas por meses antes de autorizarles a emitir la factura?
- ¿Por qué el valor de un producto en un supermercado es distinto para quien posee tal o cual tarjeta de pago? No he visto que se aplique descuento por pagar con tarjeta RUT de BancoEstado. ¿Por qué no?
¿No debiéramos fomentar que la comparación de precios de la oferta se mejore o se le haga simple a la “Sra. Juanita”? ¡Recuerden: Economía SOCIAL de Mercado!
Yendo a temas más complejos:
- ¿No debieran estar estandarizados los planes de salud de las Isapres, y así poder comparar el precio de un mismo plan entre ellas? Y tanta vuelva que le dieron en el Poder Legislativo y esto tan básico se paso por alto.
- Ni hablar de los pasajes aéreos: una aberración su fluctuación, dependiendo de la hora, el asiento, las maletas de mano, la fecha de compra, etc., etc. ¿Funciona en estos pasajes el libre mercado?
La economía se basa en la competencia y la iniciativa privada, pero con límites y regulaciones para proteger el interés público. El Estado puede intervenir para proteger los derechos de los trabajadores, los consumidores y otros grupos vulnerables.
Pues que el Estado lo haga, y sin nuevas leyes que, como vemos, solo favorecen a los legisladores o a sus grupos de interés. Los beneficios serán mayores que un vaso de agua para quienes pueden acceder a restaurantes.
Atte.-
Don Desahogo