17° post – El Legado de la Ética: Una Lección de Mi Padre – ¡NO ESTÉN NUNCA EN ESA LISTA!

Vivimos días en los que un exdirector de la PDI está preso, junto a otras pocas —aunque altísimas— autoridades. Ministros de la Suprema, diputados, senadores, conservadores, alcaldes, notarios, exministros, médicos y profesionales están siendo investigados por múltiples hechos, entre ellos coimas, sobornos o como se les quiera llamar.

En el otro extremo, nuestra contralora general de la República brilla por simplemente hacer lo que debe hacerse, como debe hacerse.

No hablamos de izquierda ni de derecha, pero tampoco de extremos opuestos. Porque, si bien los primeros están en un extremo, la gran mayoría de nosotros estamos, como nuestra Contralora, no en el opuesto, sino en el centro de nosotros mismos.

Me pregunto entonces: ¿qué hace que unos pocos hayan dirigido su vida hacia ese extremo y no hacia hacer lo que la mayoría debemos hacer de la forma correcta?

Mi respuesta es tajante: nuestros padres. De ellos aprendimos —o heredamos— el “ADN” de la ética, los principios y los valores.

Recuerdo haber tenido unos 15 años cuando mi padre nos reunió a mí y a mis hermanos varones para relatarnos una experiencia vivida ese mismo día. Como gerente técnico de una conocidísima empresa de aceites de consumo humano, debía adquirir una planta alemana de producción de hidrógeno a alta presión. Cuando le comunica al vendedor la decisión o adjudicación, este le dice: “Gracias, Don Enrique. ¿Y cuánto le ponemos al precio final para usted?”

Mi padre, de principios y valores intachables, pero de “mecha corta”, nos contó cómo lo subió y bajó, lo retó y lo expulsó de su oficina. Acto seguido, nos pregunta:

“¿Saben ustedes cuál fue el único argumento de este tal por cual?”

Se imaginarán nuestras caras —o caritas— de asombro ante el relato.

“Pero, Don Enrique, ¿por qué su reacción, si esto es muy común y lo hemos hecho con…” —y nos da cuatro nombres muy conocidos suyos de otras empresas.

Mi padre nos mira profundamente y casi nos grita:

“¡NO ESTÉN NUNCA EN SUS VIDAS EN ESA LISTA!”

Lamento lo que viven hoy los padres y los hijos de las “autoridades” que están en el extremo mencionado al principio.

Cuando estamos orgullosos de nuestros padres y sabemos que ellos estuvieron orgullosos de nosotros, eso lo es todo.

Atte.-
Don Desahogo

 

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