AL MEDICO CON PAPA.- (Tercer «Post»)

Se me agolpan las ideas, las dudas, los recuerdos. Sus comentarios me alientan y comprometen. Agradezco cada uno y a cada uno. En que me metí??? Me calmo y me inspiro en mis horas de desvelo.

Parto por contarles como llegue a emprender? O parto por mi padre o por mi abuelo paterno a quien no conocí pero de quien encontré pruebas de que si tenía Sensibilidad Social?

 

Vamos a alegrar el blog con este post sobre mi padre. 

Fue hincha número uno de mi socio y mío desde el primer día. Quizás siempre quizo emprender pero difícil hacerlo, en cualquier época, con 7 hijos. Su apoyo era de animo y aliento: «Continúen, sigan adelante, nunca van a estar más mal que ahora» decía cuando partimos. Tenía razón. Cada día siempre algo mejoraba, aunque fuese poco. Nos visitaba regularmente.

Dentro de los beneficios de emprender esta la libertad para administrar tu tiempo. Nunca dispones de el y menos emprendiendo, pero el solo hecho de saber que tú decides tú tiempo, no tiene comparación con nada. Sientes una permanente brisa de libertad. 

Mi padre era muy especial, en muchos sentidos. Ya lo irán conociendo a través de todos los posts. Ahora solo deseo contarles que dentro de los gustos que he tenido y que les deseo a todos, es poder acompañar a vuestros padres cada vez que visiten al medico. Tuve dicho placer y lo disfrute como nada en este mundo. Me di siempre este tiempo para acompañarlo. Nada ni nadie me impedía hacerlo a la hora que a él se le ocurriera pedir hora o a la hora que en la clínica se les ocurriera darnos hora. Me daba lo mismo. Fui libre para ir cuando hubiese que ir. Disfrute el hecho de ser emprendedor en este acto de acompañar a mi padre.

Emprendedores, recuerden que el emprender es sobre disfrutar el viaje más que disfrutar el destino.

En cada control después debía llamar a mis hermanos para ponerlos al día, pero eran 6. Decidí en una de aquellas visitas escribir la experiencia para que la leyeran. Me inspiré y hoy atesoramos el informe o reporte que envié aquel día.

Aquí lo comparto con Uds: 

 

Queridos hermanitos(as):

En su manifiesto, «Si volviera a vivir», no se si Borges o García Márquez, cuando dice que volvería a andar descalzo, comería mas helados y chocolate, etc, olvido decir «Acompañaría cada vez que pudiera, a mi Padre al medico».

Hoy he tenido nuevamente este gozo. Entre tristeza y alegría.

Lo paso a buscar a las 7:30. Baja con la Nana hasta el portón del edificio. Le cuesta divisar el auto en la calle. Se alegra al verme. Un jockey blanco radiante «Miami Beach» en su cabeza. Se sube con la dificultad de siempre, su bastón entorpece dicho acto.

-!!!Puhhhhta¡¡ ¿Como te agradezco esto? me dice al saludar.

-No tiene nada que agradecer, al contrario, le digo en voz alta para que escuche y pregunto: ¿Y los exámenes?

-Puhhhta, se me olvidaron, voy a buscarlos, responde.

-No se preocupe, llamemos a Cristina que los baje.

Se podrán imaginar las instrucciones para hacerme ver que estaban en su escritorio con un corchete o clip de tal tipo, etc……

Llega Cristina con ellos. De mirar el mazo de papeles, ¡¡horror!! me digo a mi mismo. Ya los ordenare en la consulta.

-¿Porque andas tan rápido?, Aquí a la izquierda, acá, a la derecha, la pista de mas allá, etc, etc. ¿De quien es este auto? ¿Y la Javierita!!!? (Una de mis hijas). Ya no me acuerdo de su cara¡¡.

Llegamos a La Alemana. Cuarto Subterráneo, no lo puede creer. Yo mismo me desoriento y estaciono lejos de las escaleras mecánicas. Raudamente un carrito se nos acerca y nos lleva cual fuese cancha de golf.

La subida a tres escalas fue «pan comido» para lo que serian después las tres bajadas.

Diez para las ocho ya estamos en el piso diez, consulta del Dr. Pérez .

-¿Como esta Don Enrique?

-!!Puhhhhta Doctor, no tengo nada, no me duele nada¡¡. Vengo a que me explique como termina esto.

-Entonces viene a control no mas, le acota sonriente el doctor.

-Oiga, el bastón es solo para protegerme, ve? lo tomo de aquí y no de acá.

Entramos a la consulta. Hay que guiarlo para que se siente. Le cuesta orientarse. Lo sigo a sus espaldas con la silla. Se deja caer finalmente. Antes se aproximó a la pared biblioteca de la consulta y depositó en ella su jockey «Miami Beach», junto a ruma de muestras medicas. Alcanzo a clasificar papeles. Entre boletas de pago, exámenes de mi madre, ordenes de exámenes de mi hna, de Pablo y de Sandie B., logro rescatar tres.

-Doctor, aquí en el circulo que le puse, es la fecha que me los hice.

-No hay problema Don Enrique.

Veo las fechas de reojo. Dos de ellas 2004. La más cercana enero 2005.

-¿Que esta tomando?

-Bueno, tomo hartos cortados. Me levantan el ánimo y la presión.

-¿Y sus remedios?

-!!Ahh¡¡¡¡

Le explico al Dr. que viene a control y que nos preocupan principalmente su desanimo y mala memoria. Quisiéramos saber si es necesario lo vea algún neurólogo para saber si hay algún Alzheimer incipiente.

-Tengo una arritmia Doctor.

-¿Y como lo nota?

-No ve Doctor que yo me tomo siempre el pulso. Así: Un dos tres cuatro cinco seis y después para.

-Ya lo voy a examinar Don Enrique, acota cortésmente.

Le comento al Dr.: En la ultima consulta vino con su test de esfuerzo y estaba todo bien. Se lo traeré con los nuevos exámenes que me imagino le pedirá. ! Sin falta ¡ me responde.

-¿Se esta tomando sus remedios?, vuelve a consultar el Doctor después de revisar la ficha medica.

-Si Doctor.

-¿Cuáles Don Enrique?

-¡¡¡Esteeeeque, Eleval, 1 pastilla en la mañana, el Andipin en la noche y Larotabe, también en la mañana.

-Bien Don Enrique, el Eleval es el antidepresivo y vamos a tener que aumentar a una y media cada mañana. ¿Qué mas? Consulta acto seguido el doctor.

-Eso no mas.

-¿Bueno y el Nootropil? ¿No lo esta tomando?

-No puhh doctor, si eso es lo mismo que el Larotabe, con otro nombre.

-No pues Don Enrique, el Nootropil es justamente para la memoria.

-¡No si es lo mismo que’l  otro!, insiste.

-¿Y quien le dijo eso?

Después de pensarlo un rato: -Esteeeequeeee, ¡la Sandie B. pues doctor!.

El doctor me mira y me susurra: -¿Quién es la Sandie B.?

-No se preocupe doctor. Esta confundido. Es una amiga médico, colega de mi hermana, pero nunca le ha recetado nada.

-Ya Don Enrique, sáquese de la cintura para arriba, lo vamos a examinar.

Ayudarlo en el tramite de sacarse casaca, chaleco, polera y camiseta, me recordó cuando hacia lo mismo con mis hijos cuando pequeños.

-¡La camiseta, no puhh hombre¡

-Si Papá, la camiseta también. Acuéstese aquí, le ayudo.

Mientras el doctor hace su acostumbrada labor, acompañada esta de un extenso interrogatorio, entre otras consultas le pide decir los meses de enero a diciembre pero de atrás para adelante. Yo en la oficina contigua intento hacerlo simultáneamente y cual no seria mi sorpresa, lo hizo mejor, de corrido y sin equivocarse a una velocidad que hace que el medico me acote:

-¡Olvídate del Alzheimer! No hay por donde.

¿Qué cosas se le olvidan o no recuerda Don Enrique?

-!!Puhhhhta doctor, voy a una pieza a buscar algo y cuando llego no me acuerdo a que iba¡¡.

-¿Qué otra cosa Don Enrique?

-El otro día reté a la Nana y le dije: “¿Oiga, donde puhhhhhta dejo mis pantalones, que estaban encima de mi cama?, y me respondió:- los tiene puestos Don Enrique”.

Risas de el mismo, del doctor y mías.

-Ha subido un par de kilos. Eso esta bien Don Enrique.

-No!!! yo en mi pesa, y me peso todos los días, pilucho, doctor, ………..

Mientras le ayudo a vestirse, oh sorpresa. El cinturón de cuero debe tener 50 años. Ancho, pero a punto de cortarse de tanto uso. Para no creerlo.

El se acerca ceremoniosamente a recoger su “Miami Beach” cual fuese un trofeo y volvemos a repetir el acto de sentarse.

-¿Ha visto al urólogo? Me consulta para callado el doctor.

-El índice prostático esta alto, 10.

-No doctor. Recuerde que se opero y desde el alta y posterior control solo lo ha visto Ud. El diagnostico era cáncer, recuerda.

-Perfectamente. Y este desapareció., acota el doctor. Me acuerdo perfectamente.

-Hagamos de nuevo el examen entonces y cuando me lo traigas vemos si es necesario lo vea el urólogo. Tal vez se lo pueda hacer ahora.

-¿Esta en ayunas Don Enrique?

-Yo me tomo un te con limón doctor y todas las mañanas, ………… Pero no me he tomado mi cortado hoy.

-Que se los haga mañana. Le vamos a aumentar el Eleval, voy a darle la receta para el remedio que le mejorara la memoria. El resto esta todo bien. Y efectivamente tiene una pequeña arritmia, pero seguramente de siempre. Tráeme el examen anterior o sino le pedimos de nuevo un electro.

-OK doctor, le respondo.

-Respecto a la memoria, me dice el doctor, sin que Papá escuche, podríamos hacer el camino largo y pedirle todo tipo de exámenes. Incluso hasta talvez encontremos algo, pero nada podría corregirse. Yo creo que no es necesario.

-Yo tampoco doctor, respondo. El tampoco lo querría.  

Nos levantamos para salir. El doctor se despide amablemente, reiterándome todo lo indicado.

-Esta muy bien Don Enrique y lo de la memoria se ira mejorando con el remedio.

-¡No, si estoy muy viejo doctor!

-Antes se era viejo a los 70 y tantos Don Enrique, ahora a los 90 todavía se puede estar bien.

-¡Puhhhta si ya voy a cumplir 88¡.

Caminamos hacia la salida por el pasillo y de pronto se devuelve y se dirige al doctor, quien nos observaba desde la puerta de su oficina.

-¿Sabe doctor lo que a mi me falta? “Mas contacto con mi familia”. Tengo 7 hijos, veinti tantos nietos y dos bisnietos.

Mira al doctor, me mira a mí y sonríe con ese gesto típico levantando las cejas y ladeando su cabeza. Levanta la mano y se despide nuevamente a cierta distancia del doctor.

-Que verdad mas grande, pienso. Mi conciencia esta tranquila.

Después de cancelar, bajamos al segundo piso para tomarnos el cortado de rigor en cada visita y ohh sorpresa, la cafetería ya no existe y la nueva se ubica al extremo opuesto de la clínica.

-¿Cuánto nos demoraremos? me pregunto. No importa. Ya estamos aquí.

-Vamos a tomar el cafecito y aprovechamos de comprar los bonos para los exámenes.

-No, los bonos los venden camino a la casa. Yo se donde, me levanta la voz.

-No se preocupe Papá. Aquí hay un local de ING.

Se resiste pero el local aparece camino al cafecito. Hago todo el trámite sin consultarle.

De regreso del cafecito, en un caminar lento, casi eterno, continúa abriéndose y conversando. No sabe que también pasaremos después a la farmacia de la misma clínica, donde no se quedara tranquilo hasta no pagar ahora el con su tarjeta de crédito.

-¿Cómo están M y C? (mis Hnos) Pregunta en el andar.

En la misma voz alta y tratando de que se ría, le respondo.

-Depende de si pregunta en plata o felicidad. Jajajaja, le digo bromeando.

No se ríe. Queda  pensativo. Parece que la embarre.

-Tienes razón, acota.

Concluyo este relato con lo que más me impacto esa mañana. Aun le doy vueltas. Quien diría que en alguna época de su vida fue socialista?

-He tenido una buena vida, me dice como en voz baja y acota:

-Yo estoy muy agradecido de Dios.

 

Sept. 2005

8 respuestas a “AL MEDICO CON PAPA.- (Tercer «Post»)

  1. Otros vez Don Desahogo me hiciste emocionar hasta las lagrimas.
    Ese Don Enrique si que fue fuera de serie.
    Me alegra mucho que tengas tantas cosas de el y de la Mila ,si que fuiste afortunado.

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  2. Como me recordo a mi viejito fallecido….me siento tan tranquila con mi conciencia ya que lo disfrute y lo cuide hasta el ultimo dia ……haci como a ud….para mi nunca fue una carga….por el contrario no me habria importado cuidarlo por años en su condicion…..

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  3. Aldo….me invadio una nostalgia inmensa al.leer tu blog….recorde a papa y sus idas al Doc..que afortunados fuimos de tenerlos y haberlos acompañado hasta el final de sus vidas.

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  4. Que cierto es tener el privilegio de esas acompañadas al médico con tu viejo!!…momentos atezorados… de verlos tan enteros siempre…siempre enteros para sus hijos…maquillando su fragilidad a esos años…con un humor único y extraordinario…que grandes!!

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  5. Tu siempre me recuerdas a tu padre, tuve el gusto de conocerlo cuando trabajaba en Coprona. Siempre lo vi muy dispuesto a conversar con las demás personas. Muy buenos recuerdos.

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