CAPITALISMO CONSCIENTE SI, PERO PREFIERO «SENSIBILIDAD SOCIAL». (Sexto post)

Me considero un emprendedor más que un empresario. Hay empresarios que resultan ser malos emprendiendo y habemos emprendedores que no somos buenos empresarios. Una vez que tu emprendimiento despegue, asegúrate de rodearte de profesionales o socios que dominen el manejo de una empresa más que la creación de ellas.

Este «post», dirigido a los empresarios y emprendedores, es decir a aquellos que tenemos mucho por hacer para mejorar la sociedad en que vivimos y donde vivirán nuestros nietos. También y como siempre, dirigido a la «Sra. Juanita», en un lenguaje que todos comprendan.

No hace mucho recibí una invitación  para atender la charla de uno de los fundadores de lo que se denomina CAPITALISMO CONSCIENTE. Interesantísimo, pero yo preferiré el término SENSIBILIDAD SOCIAL. Todo lo expresado en dicha charla me hizo muchísimo sentido. En lo principal o vamos a una sociedad socialista o a una capitalista pero siempre encontraremos las respuestas en algún gris intermedio. Ni fu ni fa. Ni machismo ni feminismo. Ni socialismo ni capitalismo.

Claramente y lo diré fuerte y claro, no soy socialista, no creo en dicha corriente, o en lo que ellos mismos creen que es. El socialismo comparte miseria. No tienen nada que mostrar. Soy libre. Si creo que el capitalismo es superior pero por Dios que desigualdades genera. El punto intermedio es entonces el capitalismo consciente donde cada empresario debe poseer y desarrollar su sensibilidad social. La economía SOCIAL de mercado, o dicho de otra forma, la economía capitalista pero con aquella componente que corrige las graves desviaciones del capitalismo.

Cuando el mero capitalismo, sin sensibilidad social se apodera y empodera de una sociedad, sus efectos en el tiempo transforman a la gran mayoría de los miembros de dicha sociedad en socialistas y así vamos, como péndulos entre socialismo y capitalismo.

Se explican así grandes cambios sociales. Por ejemplo, hoy nos quejamos de Venezuela o Cuba pero olvidamos que previo a los gobiernos eternos de los que hoy nos quejamos, hubo otros, capitalistas que todo se robaron y donde también pocos se enriquecieron mucho. Esos países fueron robados y cuando sus habitantes ya no tienen nada que perder, el péndulo va a la izquierda. 

No fue acaso lo qué pasó en Chile en los 60? Lo que vive dramáticamente Argentina? Lo que ocurrió en Francia con la revolución francesa, o la revolución bolchevique durante los zares, o con Mao en China cuando gobernaba un emperador desde la ciudad prohibida? 

Luego vienen los excesos del péndulo a la izquierda, donde tiende a quedarse pegado, pero como creen que terminara Nicaragua? De Somoza a Ortega y de Ortega a ………? 

Volviendo al CAPITALISMO CONSCIENTE, terminaba la charla con los logos de las empresas que loablemente suscribían sus conceptos. Mal, al final este grupo lo sostienen las empresas quienes pagan para decir que comparten ciertos principios. No, yo postulo que estos principios radican o deben radicar en las personas, en cada persona, en los emprendedores, en sus gerentes, en sus hijos. Aquello intimo, interior. Se aprende o se hereda al interior de las familias. Me refiero a la SENSIBILIDAD SOCIAL. («La habilidad de un individuo para identificar, percibir y entender las señales y contextos en las interacciones sociales. Significa hasta qué punto entiende los sentimientos y pensamientos de los demás y hasta dónde está familiarizado con el conocimiento general de las normas sociales»). No confundamos este concepto sobre el cual volveré una y otra vez en este blog con Responsabilidad Social Empresarial. Esto último una obligación de las empresas. La Sensibilidad Social a la que me refiero es de cada individuo y como este la manifiesta en sus empresas. 

Optar por el logo o etiqueta de CAPITALISMO CONSCIENTE, no puede ser algo por lo que yo pague. Recordé mis tiempos donde anhelábamos el logo ISO-9000 que otorgaba la institución o empresa Bureau Veritas, a quienes cumplíamos ciertos procedimientos que aseguraban nuestra calidad. Como no recordar y compartir con Uds. la siguiente experiencia: amago de incendio en las oficinas de la empresa que promovía y lucraba de esta buena norma. Nuestras oficinas estaban en el mismo edificio y yo era parte del Comité de Administración. La única instalación eléctrica de mala calidad en todo el edificio era la de esta empresa. Predicaba pero no practicaba!!!

Entonces bien el capitalismo consciente pero no en mi empresa, sino en mi propia conciencia. No un logo de calidad, ni lucrar con la calidad. Si la calidad como parte de mi, como forma de vida, como forma de hacer y ser siempre.

Termino prometiéndoles que mi próximo «post» versará sobre la impactante falta de sensibilidad social en empresarios y ejecutivos en Chile. Como siempre, todo basado en experiencias absolutamente personales.

Don Desahogo 

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